Escuela Virgen de Guadalupe

Escuelas Católicas de Extremadura organiza en la Escuela el curso “Educar desde la pedagogía de Jesús de Nazaret”

Durante la tarde del martes 26 de Febrero se han dado cita en nuestra Escuela en torno a ochenta educadores de centros educativos pertenecientes a la red de Escuelas católicas para reflexionar sobre lo que significa educar desde la pedagogía de Jesús de Nazaret.

27 febrero 2019

Durante la tarde del martes 26 de Febrero se han dado cita en nuestra Escuela en torno a ochenta educadores de centros educativos pertenecientes a la red de Escuelas católicas para reflexionar sobre lo que significa educar desde la pedagogía de Jesús de Nazaret.

La charla, a cargo del psicopedagogo y teólogo granadino Diego Cuevas, ha transcurrido de forma amena desgranando en clave de humor, sin rebajar ni un ápice la profundidad y hondura requeridas, los elementos esenciales que encuentran en el seguimiento de Jesús Maestro, el sentido de su existencia.

El encuentro de Jesús con la samaritana ha servido de hilo conductor para descubrir la Escuela como lugar de presencia, el alumno como verdadero protagonista de nuestra acción, el educador dispuesto y entregado, el proyecto como propuesta de sentido y la comunidad educativa comprometida con otro mundo posible.

No solo las aulas, también los pasillos y los patios se convierten en lugares de encuentro de donde pueden brotar experiencias educativas extraordinarias. Porque la autoridad basada en el respeto sólo podemos conseguirla con servicio y con humildad. El alumno es el centro de nuestra acción educativa, especialmente los más necesitados, y ello supone mirarlos como Dios los mira, con una mirada que capacita, que sana, que da posibilidades… como quien espera de alguien algo mucho mejor de lo que jamás pudo imaginar.

Necesitamos educadores al estilo de Jesús, dispuestos a dar el primer paso, eliminando prejuicios y suscitando preguntas poderosas y adecuadas. Sin pasión y alegría no vamos a conectar con las pasiones de nuestros alumnos: Un educador triste es un triste educador. Hay que partir del contexto vital del alumnado si queremos llegar a ellos para  ayudarles a crecer.

Son educadores que no renuncian a seguir creciendo por dentro, que tocan los corazones de sus alumnos desde sus experiencias vitales de fe y humanidad. Que cuidan el trabajo de la interioridad en ellos mismos y la competencia emocional para educar desde el corazón.

Porque el educador no puede limitarse a transmitir conocimientos sino que de él se espera que sea esa brújula capaz de orientar a los alumnos en este mundo tan complejo y desorientado. El mundo sólo se transforma con las actitudes, debemos potenciar con nuestro ejemplo aquéllas que suponen una propuesta de sentido desde el Evangelio. 

Con estos principios sugerentes y concretos, el ponente reflejó todo un modelo educativo y pedagógico donde basar la práctica docente de cada día si lo que pretendemos no es sólo que nuestros alumnos salgan más “doctos y sabios” sino ofrecerles un proyecto vital en el que desarrollar  sus dones al servicio de los demás.

Una premisa nos ayudará a ello: Sólo si amamos a nuestros alumnos podremos de verdad educarlos.