Escuela Virgen de Guadalupe

Mi nombre es Alba Suárez Cordero y estoy encantada de contar mi experiencia

La Escuela influyó en mi formación personal por el hecho de que creo que salí bastante preparada para afrontar los primeros años de carrera.

17 octubre 2017

Mi nombre es Alba Suárez Cordero y estoy encantada de contar mi experiencia y mi situación actual, tras mi paso por la Escuela “Virgen de Guadalupe” de Badajoz.

Pues bien, después de llevar estudiando prácticamente desde que tengo conciencia, por fin puedo decir que terminé mi carrera de Medicina y que estoy trabajando, formándome como especialista en Aparato Digestivo, tras culminar los seis años de carrera (preparando durante siete meses el examen MIR). La verdad es que puedo decir que guardo un recuerdo bonito de esa etapa, la de preparación al examen. Sabía desde el primer momento que iba a ser duro, que durante ese tiempo mi vida personal quedaría relativamente en un “segundo plano” (aunque por suerte me acompañaba en el camino mi novio, que también se preparaba el examen) y que apenas iba a tener tiempo para nada, pero desde luego mereció la pena. Además, tengo la suerte de contar con el apoyo incondicional de mi familia, que una vez más me acompañó durante esos siete meses, dándome fuerza, optimismo, y confiando en mí, incluso cuando ni yo misma lo hacía. De hecho, una de las razones por las estudié aquí la carrera, preparé aquí el examen y elegí en Badajoz mi especialidad fue por ellos, porque sabía que me apoyarían, que estarían a mi lado y que iba a ser mucho más fácil con ellos cerca; desde luego, no me equivocaba…

 

Sobre los años de Bachillerato puedo decir que fueron dos años duros, de presión para conseguir la nota para entrar en Medicina, y además por llegar a un lugar nuevo (ya que yo estudié la ESO en el instituto Reino Aftasí, etapa de la que también guardo un recuerdo genial) En Guadalupe, todos los compañeros se conocían hacía muchos años y tenía que integrarme, pero al mismo tiempo tengo muy buenos recuerdos de esa época y ,sobre todo, gracias a entrar en la Escuela, conocí a dos de mis mejores amigas, Estefanía y Lorena. Recuerdo muchas cosas divertidas de mi paso por la Escuela, como el viaje a Madrid que hicimos en segundo de Bachillerato, en el que fuimos a ver el musical de Grease (¡¡¡madre mía lo bien que nos lo pasamos y lo que gritamos esa noche!!!), y cuando después nos quedamos toda la noche de juerga en el hotel…¡¡ Fue genial!!

Pero, sin duda, lo mejor de esos años fue el día de la graduación, cuando obtuve el mejor expediente académico de la promoción. Cuando hice Selectividad y vi mi puntuación días después (9.65)… ¡¡no podía creerme los resultados!!... Ese día fue uno de los más felices de mi vida...

 

...Y cuando todavía estaba asimilando los resultados, me llamaron del periódico para ofrecerme una entrevista porque ¡había obtenido la mejor puntuación de Extremadura en el examen! (junto a otra chica de Cáceres). Me puse a dar saltos como una loca, a la hora siguiente estaba el periódico en mi casa y al día siguiente, efectivamente, allí estaba: ¡No podía creérmelo! Nunca pensé que sacaría tanta nota (había estudiado mucho, pero no pensaba que obtendría tanto) y mucho menos, que ¡sería la primera en Extremadura! Es algo que nunca olvidaré, porque fue muy gratificante, una recompensa tras tanto esfuerzo durante la ESO, y sobre todo, durante el Bachillerato.

Os dejo por aquí el link por si queréis echarle un vistazo! :)

http://www.hoy.es/20090630/badajoz/padre-estaba-convencido-destacaria-20090630.html

http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/extremadura/alba-suarez-cordero-busco-siempre-perfeccion_452304.html

Y, tras toda esta alegría, por fin pude entrar en Medicina... ¡qué voy a decir yo de esta profesión!: es muy dura, requiere mucho sacrificio y para mí, personalmente, (y estoy convencida de que para otros compañeros también), es sobre todo emocional, pues es una profesión en la que día a día ves sufrir a gente y eso es muy duro, más aún si se trata de pacientes jóvenes. Sin embargo, es precisamente eso, aunque parezca paradójico, lo que hace que esta profesión tenga algo tan especial (que creo que no puedo explicar por escrito), algo que me emociona cada día, el saber que algunos de mis compañeros o yo misma podemos hacer algo por mitigar el sufrimiento y curar a nuestros pacientes. En mi caso elegí la Medicina por eso, porque se trata de personas, personas a las que puedes ayudar, aunque no siempre puedas curar, desgraciadamente, creo que siempre, de algún modo, podemos ayudar a nuestros pacientes: eso es increíble y lo que hace que me encante mi profesión. Pero, por supuesto, como ya he mencionado, requiere mucho sacrificio, sacrificio que repercute directamente en tu familia y amigos, pues no puedes estar con ellos todo lo que desearías (las guardias, debes seguir estudiando siempre, los cursos, etc.)

Otra de las cosas que me aporta esta profesión son los compañeros, la cantidad de gente increíble y a la que admiro profundamente que he conocido.

Sin embargo, por muy duro que sea, siempre diré lo mismo y desde aquí animo a todos aquellos que deseen ser médicos: MERECE LA PENA, SIEMPRE MERECE LA PENA.

En cuanto a mi especialidad, Aparato Digestivo, la elegí en primer lugar porque se trata de una especialidad muy amplia, que abarca muchos campos, desde la endoscopia, tanto diagnóstica como terapéutica, hasta el trasplante hepático, pasando por otras patologías como por ejemplo la enfermedad inflamatoria intestinal o la celiaquía. Por otro lado, y teniendo en cuenta los años de crisis que hemos pasado y de los que aún quedan huellas, Digestivo es una especialidad que ofrece muchas salidas en el futuro y ¡eso es un punto a su favor! Por el momento, la residencia son cuatro años, y posteriormente tendré que adaptarme a lo que venga; pero bueno, entre las opciones más probables quizás sean seguir en mi hospital (¡ojalá!) o incluso en un hospital comarcal (donde también estaría encantada). Por último, no descarto ni mucho menos dar clases en la Facultad de Medicina, pues  siempre me ha gustado mucho la docencia y es algo que tengo en mente.

 

Bueno, finalmente, puedo decir que la Escuela influyó en mi formación personal por el hecho de que creo que salí bastante preparada para afrontar los primeros años de carrera. Además pienso que cuenta con profesores muy válidos y disciplinados que inculcan este valor a sus alumnos. También es importante destacar que en la Escuela no solo se trabaja lo académico, sino que además se nos inculcan valores como la amistad, el trabajo en equipo, la unión, el apoyo a los tuyos...y eso es algo que tampoco olvidaré.

 

Desde aquí y aprovechando que me habéis dado la oportunidad de contar mi historia, quiero dar las gracias a todos los profesores, que me ayudaron tanto durante el Bachillerato, y cuyas enseñanzas he mantenido después en mi vida…

 

 ¡¡¡Gracias de corazón a todos!!!

 

Un fuerte abrazo.

 

Alba.