Escuela Virgen de Guadalupe

Semana Ignaciana: Gymkana de los Sentidos

¿Sabemos ver nuestro alrededor, si no lo oímos?. ¿Y tocarlo si no lo vemos?. Vivir experiencias únicas, individuales es lo que se ha realizado en la Gymkana de los Sentidos.

03 febrero 2015


El objetivo de la gymkana no era averiguar si la vela era de vainilla o si había imágenes de África, sino hacernos recordar algo de nuestra vida a través de un olor, sabor, imagen, sonido o el tacto del un objeto. Esto no es siempre fácil en un tiempo en el que pocas veces disfrutamos de algo individualmente, no podemos concebir un videoclip sin escuchar la música a la que va asociada, al igual que nos resulta difícil saborear una tarta sin pensar que el bizcocho está blando, duro… etc.

Todos los alumnos de Primaria y de la ESO, divididos en grupos de 6 o 7, han ido pasando a lo largo de la semana por esta experiencia, destacando lo complicado que les resultaba no pensar en qué era lo que saboreaban u olfateaban, sino en lo que les hacía sentir o a qué les recordaba.

En la sala de la vista, pudieron disfrutar de imágenes de todo tipo, desde, por poner un ejemplo, imágenes de la pobreza en nuestra ciudad pasando por las risas de los niños de África que van a la escuela, para reflexionar sobre qué y cómo ven su alrededor.

Por su parte, en la del oído, escuchaban sonidos cortos, como el llanto de un bebé o el ruido del microondas, mientras permanecían con los ojos cerrados para que no se distrajesen, con el objetivo de pensar con qué sonidos están más acostumbrados a convivir y cuáles les gustaría escuchar más a menudo.

Mientras tanto, en el olfato y el gusto, con los ojos vendados, tenían que evocar sentimientos con los olores o sabores que les daban a probar. Algunos agradables como la colonia o el azúcar y otros no tanto, como el ajo o la pimienta. Aunque es importante no generalizar, ya que algunos sabores y olores pueden ser agradables para a unas personas e importunar a otras, como ocurre con el olor a pintura o a gasolina, que a unos les molesta y a otros les  encanta.

Por último, en el tacto, reflexionaron alrededor de lo que tocaban, cómo lo hacían y lo que les gustaría palpar a su alrededor. Para ello, tenían que meter las manos en unas cajas sorpresas, de nuevo como en los demás, con objetos suavescomo un peluche y otros un tanto desagradables como una gelatina un tanto viscosa.

Hay que destacar que esta actividad, no habría podido realizarse sin la ayuda voluntaria de alumnos de 2º y 4º de la ESO, pertenecientes a la Red Solidaria de Jóvenes y qué han dedicado horas de su tiempo para ayudar a redescubrir los sentidos.